La presidenta Claudia Sheinbaum abrió un nuevo capítulo en su política de revisión de los nombres y referencias históricas presentes en espacios públicos del país. La mandataria anunció que analiza la posibilidad de retirar el nombre de Hernán Cortés del llamado Paso de Cortés, una ruta ubicada entre los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl, al considerar que el sitio tiene una historia previa a la llegada de los conquistadores españoles.
Durante sus declaraciones, Sheinbaum aseguró sentirse orgullosa de los cambios que ha promovido desde sus distintos cargos públicos para modificar denominaciones relacionadas con personajes de la Conquista. Explicó que, en esta nueva propuesta, ya solicitó a la Consejería Jurídica revisar los procedimientos necesarios para determinar de qué manera podría concretarse el cambio de nombre.
La presidenta destacó que la intención no es únicamente modificar una denominación geográfica, sino abrir una discusión sobre la manera en que México representa su propia historia a través de calles, monumentos, plazas y otros espacios públicos.
“Los nombres de las calles, los monumentos, las referencias que tenemos, pues hablan de la sociedad”, sostuvo la mandataria al defender la importancia de revisar las figuras históricas que permanecen presentes en el espacio público.
Sheinbaum recordó que durante su administración como jefa de Gobierno de la Ciudad de México ya se realizaron modificaciones de este tipo. Entre ellas mencionó el cambio de nombre del sitio conocido tradicionalmente como Árbol de la Noche Triste, que pasó a denominarse Noche de la Victoria.
La nueva denominación hace referencia al episodio ocurrido durante la retirada de las tropas de Hernán Cortés de Tenochtitlan, después de que los mexicas enfrentaran a los conquistadores y sus aliados. Para la presidenta, el cambio representa una manera de modificar la perspectiva desde la cual se cuenta un episodio fundamental de la historia nacional.
Otro de los casos citados por Sheinbaum fue el del Puente de Alvarado, cuyo nombre hacía referencia a Pedro de Alvarado, uno de los principales capitanes de Cortés y señalado por la presidenta como responsable de la matanza ocurrida en el Templo Mayor.
En este contexto, la mandataria consideró que el Paso de Cortés también merece una revisión. La ruta, localizada en la zona montañosa que separa al Popocatépetl del Iztaccíhuatl, conserva el nombre del conquistador español debido a la asociación histórica con el recorrido que realizó antes de avanzar hacia el Valle de México.
Sin embargo, Sheinbaum planteó que el lugar ya era utilizado por pueblos originarios mucho antes de la llegada de los españoles. Por ello, cuestionó que la denominación actual tenga como principal referencia a Cortés y preguntó cuál debería ser la perspectiva histórica que prevalezca en un sitio con una trayectoria anterior a la Conquista.
“¿Cuál es nuestra referencia?”, cuestionó la presidenta al explicar la necesidad de recuperar elementos de la historia de los pueblos originarios.
Como parte de sus argumentos, Sheinbaum recurrió a un documento fechado en 1548 y firmado por Carlos I de España. La presidenta leyó fragmentos del texto para referirse a acusaciones contra Hernán Cortés relacionadas con la muerte de indígenas y la esclavización de mujeres y niños.
Con estos antecedentes, la mandataria sostuvo que la figura de Cortés no necesariamente debe permanecer como referencia principal de espacios públicos que forman parte del territorio mexicano y cuya historia se remonta a mucho antes de la llegada de los conquistadores.
La propuesta se enmarca en una política más amplia de reivindicación de los pueblos indígenas impulsada por el actual Gobierno federal. Sheinbaum vinculó estos cambios simbólicos con el reconocimiento constitucional de las comunidades y pueblos indígenas como sujetos de derecho.
Desde su perspectiva, ese reconocimiento no debe limitarse al ámbito jurídico, sino también reflejarse en la manera en que México construye y transmite su memoria histórica.
La presidenta sostuvo que los pueblos originarios deben ser reivindicados no sólo en el relato del pasado, sino también en el presente y hacia el futuro. Bajo esta visión, modificar el nombre de un espacio público puede convertirse en una forma de reconocer a quienes habitaban el territorio antes de la llegada de los europeos.
Por ahora, el cambio del Paso de Cortés se encuentra en una etapa inicial. La Consejería Jurídica deberá determinar qué procedimiento corresponde para modificar oficialmente la denominación y qué autoridades tendrían que intervenir en la decisión.







