La propuesta para establecer una nacionalidad única como requisito para ocupar la Presidencia de la República, una gubernatura o la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México avanzó en el Congreso y abrió un nuevo frente de debate entre Morena y los partidos de oposición.
La Cámara de Diputados aprobó en lo general la reforma impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum con 344 votos a favor, 115 en contra y una abstención. El proyecto plantea modificar los artículos 82, 116 y 122 de la Constitución y contempla que las nuevas reglas tengan efectos a partir del proceso electoral de 2028.
El planteamiento establece que quienes busquen la Presidencia, una gubernatura o la Jefatura de Gobierno de la capital deberán ser mexicanos por nacimiento y no poseer otra nacionalidad. Las personas que actualmente tengan una ciudadanía adicional tendrían que acreditar su renuncia conforme a los términos establecidos en la legislación.
La discusión, sin embargo, no se limitó al contenido jurídico de la iniciativa. Desde la oposición surgieron cuestionamientos sobre sus posibles efectos para los mexicanos que viven en el extranjero y mantienen una segunda nacionalidad.
Oposición cuestiona alcance de la reforma
Diputados del PAN, PRI y Movimiento Ciudadano señalaron que la modificación podría limitar los derechos políticos de mexicanos con doble nacionalidad.
Desde el PAN, legisladores han sostenido que la medida afecta particularmente a la comunidad migrante. Esa postura también fue trasladada al Senado, donde la dirigencia de la bancada panista reiteró su rechazo al proyecto y argumentó que representa una afectación a los derechos políticos de los mexicanos que viven fuera del país.
Durante el debate en San Lázaro también se plantearon alternativas para modificar el alcance de la propuesta. Una de ellas consistió en limitar el requisito de renuncia a otra nacionalidad exclusivamente a quienes aspiren a la Presidencia de la República.
En contraste, legisladores de Morena, PT y PVEM defendieron la modificación bajo el argumento de que quienes encabecen los poderes ejecutivos deben mantener un vínculo jurídico y político exclusivo con México.
El caso Cabeza de Vaca, parte del debate político
La iniciativa ha sido relacionada políticamente con la situación del exgobernador de Tamaulipas Francisco García Cabeza de Vaca, quien posee ciudadanía estadounidense y ha sido mencionado en el contexto de posibles aspiraciones electorales.
No obstante, la relación entre la reforma y un eventual caso particular forma parte de la discusión política alrededor de la iniciativa, no de su texto constitucional. El proyecto aprobado establece una regla general para quienes aspiren a determinados cargos de elección popular.
La controversia se intensificó debido a que el tema de la nacionalidad se discute en un contexto de confrontación política entre el gobierno federal y distintos actores de oposición.
¿Qué cambiaría en la Constitución?
La propuesta busca modificar los requisitos para ocupar tres posiciones:
- Presidencia de la República.
- Gubernaturas de los estados.
- Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México.
Además de no poseer otra nacionalidad, el proyecto contempla restricciones relacionadas con el uso de pasaportes o documentos de identidad expedidos por otro Estado, el ejercicio de derechos políticos como ciudadano extranjero y la posibilidad de recibir protección diplomática de otro país.
Uno de los cambios introducidos durante el proceso legislativo establece una diferencia importante respecto del planteamiento original para la elección presidencial: el candidato electo tendría que acreditar la condición de nacionalidad ante las autoridades electorales antes de la declaración de validez de la elección.
La reforma también contempla disposiciones transitorias para evitar que las nuevas reglas se apliquen a quienes ya se encuentren en funciones cuando entre en vigor.
El Senado tendrá la última palabra legislativa
Tras su paso por la Cámara de Diputados, la minuta llegó al Senado, donde comenzó su análisis en comisiones. El proyecto fue aprobado en comisiones el 24 de septiembre y quedó encaminado para su discusión en el pleno.
El debate en la Cámara alta mantiene divididos a los grupos parlamentarios. Mientras Morena y sus aliados respaldan el principio de nacionalidad única para estos cargos, la oposición sostiene que la medida puede restringir la participación política de mexicanos con doble nacionalidad.
De aprobarse en el Senado, el proyecto todavía tendría que cumplir las etapas correspondientes al procedimiento de reforma constitucional antes de convertirse en norma vigente.
Por ahora, la discusión ya trascendió el requisito para ocupar un cargo público y se convirtió en un debate más amplio sobre nacionalidad, derechos políticos, migración y los límites que deben existir para quienes buscan ejercer el poder ejecutivo en México.







