Hace siete siglos, en un islote del lago de Texcoco, los mexicas fundaron México-Tenochtitlán, la ciudad que sería el corazón de uno de los imperios más complejos y poderosos de Mesoamérica. Hoy, esa historia vuelve a latir con fuerza en la capital del país, que prepara una serie de actividades culturales, tecnológicas y rituales para conmemorar los 700 años de su fundación.
El programa conmemorativo fue presentado por la jefa de Gobierno, Clara Brugada, durante la conferencia matutina del lunes 30 de junio, acompañada de artistas, promotores culturales y representantes de pueblos originarios.
Luz, historia y resistencia: la CDMX conmemora a Tenochtitlán
Entre las actividades destaca una *ópera fílmica hablada en náhuatl, titulada *Cuauhtemoczin, que mezcla la música, el cine y la lengua originaria para narrar el espíritu de resistencia del último tlatoani mexica. También se anunció un videomapping monumental en el Zócalo capitalino, que del 11 al 27 de julio transformará la fachada del Palacio Nacional y la Catedral Metropolitana en una pantalla de historia viva.
“Memoria Luminosa recorre los años desde la llegada de un pueblo migrante proveniente de Aztlán hasta las últimas transformaciones de una de las ciudades más fascinantes y grandes del mundo”, se dijo en la presentación.
El Zócalo también se convertirá en un espacio ceremonial y artístico: se colocarán cinco esculturas monumentales inspiradas en piezas emblemáticas del arte mexica, como la Piedra del Sol y las representaciones de Coatlicue y Coyolxauhqui.
Además, se ha preparado una experiencia inmersiva llamada Códice Cósmico de México-Tenochtitlan, y una exposición de arte urbano en Paseo de la Reforma, titulada Nopalera en el Corazón. A lo largo de la ciudad se intervendrán espacios públicos y calles con expresiones que entrelazan lo ancestral con lo contemporáneo.
El 26 de julio será el punto culminante de las celebraciones, con un “evento magno” en el Zócalo que incluirá la develación de un nuevo monumento conmemorativo en la esquina nororiente de la plaza, símbolo del legado que persiste siete siglos después.
Uno de los momentos más esperados será el recorrido simbólico de la migración mexica, con más de 3 mil 500 danzantes que trazarán una ruta de memoria, desde la antigua Aztlán hasta el corazón del Anáhuac.
“Esta ciudad es un espejo del tiempo. Aquí conviven los códices con los rascacielos, los danzantes con los semáforos, la lengua náhuatl con la poesía urbana”, concluyó Brugada. “Y ese es nuestro mayor orgullo: seguir caminando con el corazón de Tenochtitlán latiendo en cada paso”.







