En un Zócalo capitalino lleno y festivo, la presidenta Claudia Sheinbaum conmemoró este domingo su primer año de gobierno con un discurso en el que refrendó su compromiso con el proyecto de la Cuarta Transformación y destacó los avances sociales, económicos y de infraestructura de su administración.
El evento no solo marcó un aniversario presidencial, sino también un momento simbólico para consolidar el liderazgo de la primera mujer en encabezar el Poder Ejecutivo en México. Acompañada por gobernadores, funcionarios federales y miles de ciudadanos, Sheinbaum trazó una línea clara: continuidad con el legado de Andrés Manuel López Obrador y visión propia hacia el futuro.
Un gobierno de «transformación, no de administración
“La transformación no se detiene”, sentenció la mandataria en uno de los momentos más aplaudidos de su discurso, en el que aseguró que su administración no ha llegado a administrar, sino a transformar al país. Defendió el modelo económico del humanismo mexicano y sostuvo que, a diferencia de los gobiernos anteriores, hoy los recursos públicos “son sagrados” y se devuelven al pueblo.
Sheinbaum destacó que durante su primer año, la pobreza disminuyó del 45 al 29 por ciento y que más de 13 millones de adultos mayores reciben la pensión del Bienestar. Afirmó que el aumento al salario mínimo no provocó inflación, como auguraban sus críticos, y subrayó que el peso mexicano se mantiene fuerte.
Uno de los ejes del discurso fue la justicia social. Sheinbaum enfatizó la ampliación de los programas sociales, incluyendo el nuevo apoyo a mujeres de 60 a 64 años, la beca “Rita Cetina” para jóvenes en secundaria y la creación de mil nuevas guarderías.
En materia de seguridad, aseguró que los homicidios dolosos disminuyeron un 32% en estados clave, y destacó el nuevo enfoque de prevención entre jóvenes, así como la reforma al Poder Judicial como un paso hacia una justicia “más cercana al pueblo”.
La presidenta también envió un mensaje al exterior: “México no acepta injerencias. Somos un país libre, independiente y soberano”, dijo, aludiendo a las relaciones bilaterales con Estados Unidos y China en medio de recientes tensiones comerciales.
Obras y reformas: continuidad con sello propio
Entre los logros estructurales, Sheinbaum presumió el avance de proyectos como el Tren Maya, la Refinería de Dos Bocas, el AIFA y la creación de un laboratorio nacional de inteligencia artificial. También destacó el proyecto del primer auto eléctrico mexicano y la propuesta de llamar al tren México-Nuevo Laredo el “Tren del Golfo”.
En el plano legislativo, celebró la aprobación de 19 reformas constitucionales, entre ellas la elección popular de ministros y magistrados, la reforma laboral para trabajadores de plataformas digitales, la prohibición del maíz transgénico, y el reconocimiento constitucional de pueblos indígenas y afrodescendientes.
A lo largo de más de una hora de discurso, Sheinbaum hizo constantes referencias al expresidente López Obrador, reconociéndolo como guía y ejemplo de honestidad y amor al pueblo. “Su presidenta tampoco se apartará de sus principios”, afirmó, dejando claro que el movimiento de la 4T sigue unido en lo ideológico y político.
Frases como “no les voy a fallar” y “mi compromiso es con el pueblo” resonaron con fuerza entre los asistentes, reforzando su imagen como líder cercana, firme y decidida a dejar huella propia en la historia de México.
A un año de su histórica toma de protesta, Claudia Sheinbaum no solo celebró logros, sino que delineó un futuro con retos y promesas. Con un gobierno que busca equilibrar continuidad y renovación, la presidenta consolidó un mensaje claro: el proyecto de la Cuarta Transformación sigue, con ella al timón, y con el respaldo de una parte importante del pueblo mexicano.







