Jesús Ramírez Cuevas, actual coordinador de asesores de la Presidencia y exvocero de Comunicación Social del expresidente Andrés Manuel López Obrador, publicó un extenso comunicado para rechazar una serie de señalamientos difundidos en medios y redes tras la aparición del libro “Ni venganza ni perdón” escrito por el exconsejero jurídico Julio Scherer Ibarra y el periodista Jorge Fernández Menéndez.
Ramírez Cuevas calificó los señalamientos como “infundios y falacias” que carecen de sustento probatorio y que responden, según él, a una operación mediática con la intención de golpear al proyecto político de la Cuarta Transformación (4T) más que a su persona. A través de su cuenta en X, afirmó que las acusaciones sobre supuestos casos de corrupción, desvío de recursos públicos y vínculos con delincuentes son “absolutamente falsos, producto de la imaginación o de la mala fe” de los autores.
Al pueblo de México:
— Jesús Ramírez Cuevas (@JesusRCuevas) February 11, 2026
A la opinión pública:
Mi respuesta a la reciente campaña de ataques y difamación. pic.twitter.com/61hAebpjZM
En la misiva, Jesús Ramírez Cuevas aseguró que nunca ha financiado campañas políticas ni medios de comunicación, ni ha intervenido en la vida interna de organizaciones sociales o sindicatos, defendiendo que su actuación siempre se ha guiado “por la ética y la lucha contra las injusticias”. Además, retó a quienes lo señalan a presentar pruebas ante un tribunal, subrayando que ningún medio de comunicación ha presentado evidencia concreta que respalde las acusaciones.
La controversia se intensificó luego de que fragmentos del libro difundieran presuntas irregularidades sobre el uso de un decreto relacionado con extrabajadores de Luz y Fuerza del Centro, así como supuestos vínculos con figuras como Sergio Carmona, apodado en algunos medios como el “rey del huachicol”. Estas afirmaciones han generado reacciones diversas en el espectro político, incluida la petición del PRI de que la Fiscalía General de la República investigue los hechos expuestos en la obra.
Por su parte, Jesús Ramírez Cuevas descartó que exista una “guerra civil” interna dentro de Morena y defendió la estabilidad del movimiento, acusando que la difusión de estas acusaciones busca alimentar divisiones internas y desestabilizar a la administración actual de la presidenta Claudia Sheinbaum.







